El futuro seguirá siendo incierto

He escuchado muchos comentarios, en distintos entornos.

Algunos esperando «que termine todo esto», algunos que «volvamos a la normalidad», «que todo regrese a cómo era antes», entre otras; algunas opiniones son más mesuradas como «la nueva normalidad», «regresar a la normalidad en la medida de lo posible».

De manera personal, considero que no se trata de adoptar una postura «milagrosa» como que se extermine de la noche a la mañana el Covid.

La ciencia nos ha enseñado que los virus tienen periodos de mayor contagio, son estacionarios, tienen distintos modos de contagio, atacan de distinta forma a distintos grupos poblacionales, pero no pueden eliminarse por completo.

La naturaleza misma de un virus es la mutación, y tal cómo los virus informáticos, el Covid se podrá alojar en un sistema pudiendo o no causar mayor o menor dañó, dependiendo del sistema en el que resida.

Los vectores de contagio son muchos y algunos de ellos son más difícil de controlar que otros.

Volviendo al tema de «normalidad» en mi opinión tenemos lo siguiente:

Tenemos que adoptar una forma de vida en la actuemos sobre aquellos factores que tenemos margen de acción; priorizando la salud de distintas formas. Por ejemplo: alimentos saludables, haciendo ejercicio, ingiriendo mucha agua, practicando meditación, etc.

Habrá aspectos que no podamos controlar y en los cuales no conviene desgastarnos, como la distribución de medicinas, cantidad de vacunas, compra de tanques de oxígeno, aplicación de pruebas masivas para detección de virus, etcétera.

Stephen Covey señala que existen dos círculos: círculo de preocupación y círculo de influencia.

Dentro del círculo de preocupación, habrá cosas sobre las que no tenemos control dé ningún tipo, pues se escapan a nuestro alcance.

El círculo de influencia se refiere a las cosas en las cuales podemos hacer «algo».

Teniendo claros estos dos círculos, podemos elegir que actitud tomar, y que va asociado directamente a cada uno de los círculos.

  • a)Ser proactivos, y centrarnos únicamente en nuestro círculo de influencia. Adoptar una actitud positiva y esforzarnos por mejorar aquellas cosas que están bajo nuestro control.
  • b)Ser reactivos, pensar en lo que está fuera de nuestro círculo de influencia, pero dentro de nuestro círculo de preocupación, es decir, circunstancias sobre las que no tenemos control.

Eligiendo la forma proactiva podemos afrontar la vida de manera realista y tenemos margen de acción.

La forma reactiva no ofrece mucho margen de acción, puesto que lo único que quizás podríamos hacer es quejarnos de lo que ocurre o no ocurre.

Y siendo realistas, esta última no es la mejor elección si queremos plantar la mejor cara a la situación actual y futura.

Al final de todo, en nuestro círculo de influencia radica la decisión de como afrontar la situación actual y de este futuro incierto.

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