Religión

En tiempos pasados, los humanos llegaron a poder conciliar las diferencias entre las distintas religiones que existían, siendo Jehova o Yavhe (en su traducción al español) los nombres mejor admitidos como del verdadero Dios, sin embargo, siempre quedaban resquicios no explicados claramente acerca de las tareas desempeñadas por esta figura divina.  

Todo esto evidenció la búsqueda nuevamente de una deidad que explicara de mejor manera las excepciones de la vida, el universo, la maldad, el amor, el odio, y demás sentimientos que la humanidad experimenta.

El sincretismo, que era profesado por un grupo pequeño de escépticos, llegó a tomar mayor fuerza y a consolidarse como una ideología que permitía una mejor y mayor colaboración entre los seres humanos, y al lograr esto, lograba el mismo cometido que la religión vino a ofrecer: un mecanismo de unificación, permitiendo conferir legitimidad a los órdenes y jerarquías sociales.

Atrás quedaron las confrontaciones entre distintas religiones, por el reconocimiento de un único Dios y en su lugar, se adherían a la ideología que consideraba al ser humano como aquel capaz de profesar distintas religiones y concentrarla en una ideología que apostara por la cooperación y valores sociales de beneficio común.

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