El arte

En tiempos pasados el arte se manifestaba de muchas formas, una de ellas era a través de pinturas, paisajes o personas dibujadas sobre lienzos de tela, soportados por marcos de madera. Los museos ofrecían recorridos guiados por expertos en el tema o bien, le ofrecían a cada visitante un par de audífonos para poder escuchar las descripciones de la muestras de arte que tenía delante de él. 

Al paso de los tiempos, los recorridos guiados fueron tomando más fuerza y evolucionando en distintas aristas. 

Ahora las visitas a museos pueden ser presenciales o remotos, en cada visita el usuario por medio de un dispositivo sensorial (proporcionado en la entrada del museo si es recorrido físico o enviado por el museo al domicilio del usuario si el recorrido a realizarse sería en remoto) puede desplazarse por todas las salas teniendo interacciones más reales, puede apreciar el aroma del óleo recién pintado y notar como estos aromas cambian de acuerdo a la combinación de colores. 

El usuario puede extender su mano y apreciar las esculturas y sus materiales: composición, rugosidades, dureza, temperatura, pues cada escultura es una réplica exacta de la figura original sin el riesgo de causar el mínimo daño, puesto que la reproducción se realiza en una especie de holograma tangible temporal. 

Cada pieza exhibida en los museos está conectada a una centralita que suministra información precisa de la pieza al visitante, esta información viaja de manera instantánea en formas de sinapsis personalizadas de acuerdo a la mente del visitante, lo que le permite apropiarse de esa información para la posteridad, sin riesgo de olvidar datos de la pieza observada. 

Existen otras manifestaciones de arte, pero esas se presentarán más adelante. 

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