Crédito social

«Crédito social» es un concepto relativamente nuevo, del que poco se ha hablado, al menos en Latinoamérica, sin embargo, es algo que poco a poco va cobrando fuerza y empieza a verse reflejado en ciertos aspectos, que a primera vista podría parecer que no tiene nada que ver.

¿Qué es el Crédito social?

Para ponerlo fácil, podemos decir que se trata de un indicador que permite calificar el comportamiento y confianza de los usuarios.

La puntuación está determinada por un algoritmo que considera diversos factores como: saber la forma en que un usuario hace uso de ciertos servicios, que compra, a quien lo compra, como lo compra, que puntual es en el pago, con que propósito lo compra, solo por mencionar algunos.

¿Esto del crédito social es real?

Definitivamente ya es un hecho, en China es donde se ha impulsado ampliamente por la firma Alipay, que es la plataforma de compras y pagos más grande de China y el mundo.

Esta plataforma es la que ha desarrollado el algoritmo y otorga de esta forma una puntuación a sus usuarios.

¿Qué aplicaciones tiene o tendrá el Crédito social?

Como el término lo señala, se trata de un crédito, similar al sistema mediante el cual los bancos deciden si te prestan o no en base a tu historial crediticio.

Permitirá que puedas acceder a mejores ofertas en tiendas, mayores descuentos, tratos preferenciales en los servicios recibidos, préstamos sin garantía, préstamos sin aval.

Las semejanza con los créditos bancarios es alta, así por ejemplo, un banco te presta una mayor cantidad si sabe que antes solicitaste un préstamo y lo has devuelto sin demora, te puede prestar sin necesidad de un aval si sabe que has sido puntual en tus pagos, te ofrece tasas preferenciales en los intereses si has acudido a ellos y eres un cliente fiable.

¿Cuál es el riesgo detrás de todo?

Uno de los principales riesgos es la privacidad, pues al acceder a este sistema de crédito social estaremos dando el consentimiento de poder ser monitoreados para incrementar nuestra puntuación y tener todos los beneficios que mencionamos arriba.

La seguridad de los datos es algo que cobrará mayor importancia, pues los intentos de vulnerar los sistemas serán muchos debido al interés que pudiera despertar de manera global.

Perdida de identidad humana, tal vez suene muy aventurado decirlo, pero a medida que la tecnología avanza, la interacción humana va disminuyendo poco a poco, hay una frase que dice algo como:

«Nos alejamos de los que están cerca y nos acercamos a los que están lejos»

Bueno, pero esta tecnología, ¿está muy lejos todavía, verdad?

La respuesta es ambivalente, al menos en América Latina, el concepto no se ha desarrollado como en China, debido principalmente a las brechas tecnológicas presentes, a la resistencia de emplearla de manera habitual y a la existencia de plataformas.

Sin embargo, a pesar de que no hemos escalado al nivel en que está China, si tenemos sistemas que de alguna forma nos introducen al concepto, como el caso de Airbnb, Bla Bla Car, Uber, Mercado Libre, plataformas en las que otorgamos calificaciones o puntajes de acuerdo a la experiencia recibida, tanto si somos clientes, como si somos vendedores.

La diferencia básica entre las plataformas que usamos y la dinámica existente en China, podria decir que es la plataforma de pago, la cual concentra gran parte de las operaciones y permite generar la ‘unificación’ de sistemas.

¿Que podemos esperar?

A medida que el tiempo avance y la adopción de tecnologías sea más rápida en Latinoamérica, la tendencia indica que podremos acercarnos al uso de un crédito social, el cual, en primer lugar puede ocurrir en los círculos con mayor adquisición económica, como históricamente ha ocurrido.

La resistencia de ciertos grupos y el manejo de efectivo permitirá que quienes quieran afrontar los sistemas de Crédito Social aún tengan alternativas.

El crédito social, vendrá a ser adoptada como las tarjetas plásticas (crédito, débito, monederos, etc), algunos las irán adoptando, pero no todos estarán convencidos del uso habitual y preferirán los sistemas tradicionales, como manejo de efectivo, reservas de hoteles de forma presencial con pago en efectivo, pago de servicios en establecimientos físicos, etc.

Conclusión

Debemos detenernos un poco a pensar las implicaciones que un sistema de crédito social tendría en nuestras vidas, pues si llega y no sabemos cómo afrontarla, podríamos vernos obligados a tomar decisiones precipitadas.

Considero acertado mantener las alternativas de manera tradicional y evitar depender totalmente de un sistema, dada la naturaleza en las conexiones.

Volviendo al ejemplo del dinero, sería como llevar un poco de efectivo, por si el destino al que vas, no tiene un cajero automático, no funciona o no tiene ningún otro sistema de pago.

¿Que te pareció, habías escuchado el concepto?

Déjame tus comentarios y nos leemos en el próximo artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *